RRHH y Sostenibilidad: Un apunte sobre el Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030

En 1983 la Organización de las Naciones Unidas aprobó la creación de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD), organismo cuyo objetivo era velar por el medioambiente a escala global. En el marco de esta comisión se elaboró el informe “Nuestro futuro común”, conocido como Informe Brundtland, por estar dirigido por la Dra. Hamel Brundtland (en ese momento primera ministra de Noruega). Informe considerado como referente fundacional del desarrollo sostenible, porque en él aparece por primera vez dicho concepto (“desarrollo sostenible”) y se formaliza su definición:

“Aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.”

En él se cuestiona el estilo de vida (y consumo) imperantes y establece tres pilares que han de converger para que una sociedad tenga futuro:

  1. Desarrollo social
  2. Crecimiento económico sostenible
  3. Protección ambiental

Fuente imagen: Julen Ciencias: Desarrollo Sostenible

Es decir, un proyecto solo es sostenible cuando todas las partes implicadas obtienen beneficios; en el momento en el que una parte falla, significa que necesita revisarse, porque si no puede terminar «gangrenando» a la organización.

Un proyecto puede ser muy social y ecológico, pero si hunde el mercado o es inviable, antes o después está llamado a desaparecer. Un proyecto necesita de la viabilidad económica ajena (del mercado, proveedores, compradores/trabajadores…) y propia (tanto monta, monta tanto) para tener futuro.

Puede ser muy económico y ecológico pero si socialmente conlleva desigualdad, pobreza, inequidad o falta de reconocimiento del valor de nuestro trabajo, es una relación que tiene sus días contados ¿qué haremos en el momento que tengamos la oportunidad? ¿qué sucede con el ánimo y el ambiente laboral si no la tenemos? ¿cuál es su coste? ¿absentismo? ¿denuncias? ¿conflictividad laboral? ¿polarización social?

Puede ser muy social y económico pero si medioambientalmente devastamos recursos con un consumo irresponsable, de obsolescencia programada… nos ponemos en peligro como especie a nivel de salud (enfermedades emergentes, zoonóticas principalmente, y pandemias en auge) o economía futura (recursos cada vez más limitados con fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes y costosos). Eso sin contar con el coste que ya está comenzando a tener en reputación e imagen y el que tendrá en muy poco tiempo el «green-washing», además del riesgo de abrir autovías de entrada a cualquier «solución» sostenible que facilite la vida frente a sectores tóxicamente consolidados, que abusan de su posición de poder.

Estas tres dimensiones son la base de la Agenda 2030, que suma otros dos aspectos en los que hemos de trabajar para conseguir una sostenibilidad real, la Paz (ODS 16) y las Alianzas (ODS 17). Dificilmente podemos llevar a cabo una transición a una sociedad sostenible en situaciones de guerra o de forma individual.

Estas dimensiones se conocen como las 5Ps de la Agenda 2030: Personas, Planeta, Prosperidad, Paz y Partenariado (o Alianzas):

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