Desarrollo de competencias por valores, una asignatura pendiente

Artículo publicado en «Especial Formación 2021/22», aedipe

Con este artículo inicio un newletter mensual en el que aportaré claves sobre sostenibilidad y la gestión por valores y competencias que espero que te sea útil. Te invito a suscribirte (y a plantear aquellas dudas y preguntas que te surjan) en este enlace.


Identificar el nivel de desarrollo de una competencia técnica es relativamente fácil, tanto para entrenar como para «medir» o evaluar su progreso. Conocemos los procesos y sus resultados son tangibles. Sabemos que para llegar a ser competentes hemos de seguir unos pasos bien definidos.

Si vamos a un curso de firma digital, lo finalizamos sabiendo qué hacer y a dónde acudir si tenemos dudas.

Con las competencias transversales rara vez sucede así; normalmente son procesos teóricos y difusos. Además de pensar que son habilidades innatas, creemos que nos sirven en cualquier entorno, cuando tenemos la experiencia de profesionales que han obtenido grandes resultados en una organización y al cambiar, se encuentran con enormes dificultades para rendir adecuadamente.

En general somos poco conscientes de que una competencia es la sistematización de patrones comportamentales efectivos y la base de su desarrollo viene determinada por nuestros valores a la hora de tomar decisiones, dirigir, comunicar o relacionarnos. Como resultado, pocas empresas desarrollan un diccionario competencial teniendo en cuenta el tipo de valores “practicados”. En la mayor parte de ocasiones los diccionarios se hacen mediante un “copiar y pegar” de libros de referencia, que dan la definición y los comportamientos clave, en vez de identificar los patrones comportamentales inaceptables y los requeridos en el día a día para “progresar adecuadamente” en la organización.

Tomemos el valor «honestidad«, cómo condiciona el desarrollo de la competencia «capacidad de negociación» y qué significa «negociar honestamente» en función de los valores practicados:

    • Si a lo que se da valor es a los intereses de inversores y accionistas, negociar honestamente será conseguir la mayor rentabilidad para estos, independientemente de que sea un gana-pierde para otras partes implicadas.
    • Si a lo que se da valor es a la sostenibilidad, negociar honestamente tendrá en cuenta, además, otros parámetros y, muy probablemente, buscará el gana-gana para todas las partes.

Los comportamientos necesarios para conseguir objetivos en una u otra negociación son diferentes.

Somos poco conscientes del impacto de las competencias transversales en las técnicas. Las habilidades blandas facilitan llegar a niveles superiores de pericia en una carrera técnica, o de gestión y dirección, por el acceso a feedback, a nuevas perspectivas o a diversidad de fuentes a la hora de tomar decisiones, relacionarnos, aprender o mejorar. Al tiempo que, cuando hay coherencia entre valores y competencias pedidas y practicadas por la dirección, conformamos culturas organizativas sólidas y cohesionadas, con equipos de alto rendimiento y productividad garantizada porque sabemos qué hemos de hacer para realizar un buen trabajo o cuáles son las normas para que todo fluya correctamente.

Por todo lo anterior, y retomando el título del artículo, en España tenemos una asignatura pendiente con el desarrollo competencial (y su relación con los valores), con tener una comprensión clara y precisa de qué es una habilidad blanda, así como de los grandes beneficios derivados de invertir en una preparación adecuada en competencias por valores. Exceptuando en el entorno de las grandes multinacionales extranjeras, en el resto de organizaciones (con honrosas excepciones) tenemos una excelente formación teórica, no así práctica y operativa que base la preparación de este tipo de competencias en un entrenamiento efectivo ligado a las necesidades específicas de la empresa y que nos indique a dónde acudir o a quién recurrir en el caso de dudas.

Una preparación que pasa por identificar las prácticas adecuadas en nuestra empresa y por entrenarnos en técnicas que nos faciliten su desarrollo en nuestro día a día.



Si te interesa profundizar en qué puede hacer por ti y tu organización la gestión por competencias o ver vías de integrar los ODS y la Agenda 2030 desde la perspectiva de Desarrollo o RRHH, te invito a contactar sin compromiso.

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