Alto Rendimiento y Sostenibilidad

Hoy una amiga que me preguntaba si trabajar muchas horas era ser Profesional de Alto Rendimiento. No.

Ser profesional de Alto Rendimiento es trabajar a gusto, haciendo lo que mejor sabes hacer, compartiendo lo que sabes y aprendiendo de lo que comparten contigo. Si tuviera que definir la “ecuación” de Profesional de Alto Rendimiento esta sería:

ACTITUD + APTITUD TÉCNICA + APTITUD TRANSVERSAL (o competencias transversales)

Trabajar en un equipo de alto rendimiento es literalmente disfrutar y apasionarte con tu trabajo. Es lo más gratificante que hay a nivel profesional por los resultados, por el aprendizaje y por el compañerismo que este tipo de equipos conforman.

Un equipo de alto rendimiento carece de fronteras organizacionales. Puede ser tanto interno como entre proveedores y clientes. Lo importante es tener una misma visión de lo que se quiere conseguir, con qué calidad y una retroalimentación fluida de tú a tú. Con lo que la “ecuación” de un Equipo de Alto Rendimiento podría ser:

VISIÓN CONJUNTA + APTITUD TÉCNICA + APTITUD TRANSVERSAL

De nada sirve dar excelentes evaluaciones oficiales de clima o apostar por una política sostenible, si la cultura de la empresa impide un entorno de Alto Rendimiento, que se da cuando esta posibilita un desarrollo adecuado del Potencial:

Actitud + Aptitud Técnica + un nivel mínimo/óptimo de Aptitud transversal o competencias transversales…

… un aspecto en el que la empresa tiene gran influencia (el desarrollo de competencias -corporativas- transversales. A la postre una Empresa de Alto Rendimiento, es aquella conformada por personas que creen en ella y en su trabajo, dando lo mejor de sí, porque la empresa cree y apuesta por sus equipos.

¿Y que tienen que ver los equipos de Alto Rendimiento con la sostenibilidad? Una estrategia sostenible pasa por reposicionarse en valor añadido y diferencial para ser coopetitiva y para ello una base importante es saber desarrollar culturas/entornos de alto rendimiento, base de la calidad de resultados (valor añadido) y de su diferenciación respecto al resto de empresas.

Una empresa que apueste al 100% por la sostenibilidad, irá más allá de las regulaciones y hará análisis lo más ajustados a la realidad posible.

Como apuntaba a mi alumnado del Máster en Dirección de RRHH, al corregir sus trabajos de Introducción a la Sostenibilidad

El fin de un análisis de sostenibilidad es aportar ideas y oportunidades de mejora, además de confirmar aquellos aspectos que una empresa está llevando a cabo correctamente.

Este tipo de análisis debe/debería ayudar a la empresa a abrir “puntos ciegos” de impactos positivos y negativos que puede tener su actual política organizativa, qué aspectos puede mejorar, además de aportar ideas que desde fuera del sector se ven mejor, para facilitar u optimizar su estrategia de sostenibilidad.

Un análisis “políticamente correcto” aportará pocas (o ninguna) ideas y oportunidades de mejora y ayuda a reforzar una “estrategia de avestruz”, muy peligrosa para el futuro, por más grande que la empresa sea.

(Ej. Arthur Andersen, empresa líder en consultoría en los 80, desapareció por el caso ENRON o Lehman Brothers en 2008, uno de los mayores bancos de inversión en su momento por sus malas prácticas financieras, Kodak, Nokia…)

Ahora bien, un análisis que solo se enfoque en lo negativo sin aportar ideas/vías de solución, corre el peligro de terminar generando una reacción contraria a su fin.

Una empresa de Alto Rendimiento puede ser sostenible o no. Ahora bien, una empresa sostenible, necesariamente ha de ser de Alto Rendimiento.


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