Feliz Navidad

Esta es una felicitación agridulce.

Se ha ido un gran amigo y mentor, Gil Ostrander. Se marchó de repente, mientras dormía.

Un hombre que sabía como nadie crear equipos en los que la diversidad fluía y sumaba; con quien celebrábamos estos días desde diferentes, tradiciones, que sentía pasión por su trabajo y su gente…

Como le dijo a Amir, nuestros padres nos habrían enseñado a trabajar pero él nos enseñaría a disfrutar…

Con un gran sentido del humor…

Como nos recordaba Eda, cuando alguien le preguntaba cuándo se retiraría, Gil contestaba, tres días después de que muera, porque puedo resucitar en esos tres días. Y se echaba a reir, con esa forma suya tan peculiar que hacía que le subiera y bajara su panza, acompañándolo en la risa.

Un hombre que para nada hubiera querido que lo lloráramos. Gil hubiera querido que celebráramos la Navidad brindando por él y ayudando a que su legado siga vivo: su pasión por el desarrollo profesional, por su gente, por trabajar disfrutando y creciendo.

Por todo ello, en estas fechas tan señaladas, celebrandolas en la tradición de mis padres que ha posibilitado que sean días de celebración y en memoria de este gran amigo, mentor y persona, Gil Ostrander, os deseo todo lo mejor, que seamos conscientes del valor del presente y digamos a las personas que queremos y apreciamos cuánto lo hacemos, porque nunca sabemos si tendremos una nueva oportunidad.


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