La innovación se ha puesto de moda

Al igual que hace unos años se puso de moda el coaching, ahora le ha tocado el turno a la innovación. Ha bastado que el gobierno recortara en I+D+i, para que todos pusiéramos el grito en el cielo, nos diéramos cuenta de la importancia de la innovación y de que hemos de cambiar el modelo de empresa imperante en España, posicionada en estrategias indiferenciadas, donde el valor añadido viene dado sólo por la contención de costes, en vez de por la mejora y la diferenciación.

Ahora de pronto todos queremos innovar y pensamos que la innovación nos puede salvar de la crisis, además de que, como buenos hispanos, muy enfocados a lo tangible, pensamos en innovación básicamente en términos de tecnología, laboratorios, investigación en tic …

Y es cierto que la innovación nos puede ayudar a superar mejor la crisis pero también lo es que en España nos falta cultura de innovación y de que innovación es mucho más que eso. Innovación es, también, nuevas formas de hacer y pasa primero por la mejora continua.

Para crear cultura de innovación no basta poner en marcha centros de investigación “molecular”, por poner un ejemplo, antes hemos de llevar a cabo un proceso de desarrollo social (educacional, personal e institucional) que posibilite su integración real:

  • Autoestima: como base de la valoración de nuestros propios talentos (no es de recibo que las desalinizadoras sea un invento español y la patente sea israelí o que nuestros investigadores sean mucho mejor recibidos en cualquier país del mundo que en España). Difícilmente llegaremos a crear cultura de innovación si vivimos presas de nuestros complejos y pensamos que lo de fuera es mejor.
  • Diálogo: como base de la profundización en nuevas fórmulas empresariales (no todas las pymes pueden ser “start-ups” pero cualquier comercio o pyme puede innovar en su forma de relacionarse con sus clientes y aportarles valor).
  • Actitud ante el error: como base de la mejora continua. Si a cada “pero” o queja salto como si me hubieran humillado en lo más profundo de mi “orgullo”, en vez de verlo como una oportunidad única de mejorar y aportar valor, difílmente potenciaré la iniciativa, la creatividad o la diversidad.
  • ….

Las anteriores son algunas de las competencias básicas que, como sociedad, hemos de desarrollar si queremos integrar la innovación en nuestro día a día. La crisis ha destapado una de nuestras graves carencias y hemos de aprovechar para solucionarlo para que no sea una moda pasajera. Necesitamos que se quede. El nuevo paradigma social y empresarial al que nos encaminamos pasa por crear cultura de innovación y eso no es sólo cuestión de dinero, es cuestión de responsabilizarnos todos y “reeducarnos” en nuestra actititud ante lo diferente..

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