El aguijón de la semana: Hablando de futuro

Esta semana estoy poco “positiva” y un tanto incisiva, seguramente porque comenzar el día leyendo los periódicos, da para poco optimismo. Salir de la crisis sería relativamente fácil si todos nos pusiéramos a ello pero las prácticas empresariales que una gran mayoría de empresas en España (y en el resto del mundo), no son las mejores. Como decía un amigo nos falta músculo empresarial; traducido: visión de futuro e inteligencia emocional, que se ve reflejado en nuestra falta de ética, carencia de liderazgo, mala gestión de errores o baja cultura innovativa … y nos sobra corto-placismo e intentar atajar, aunque sea a base de corrupción (un 94% de los directivos españoles cree posible que su empresa recurra a regalos y sobornos para conseguir sus objetivos). Independientemente de los impactos que ello tenga en nuestros precios, en la economía ….

Seguimos pensando que la ética es para las “relaciones personales” y nos olvidamos que en el momento en el que se debillita una cadena, por menores beneficios en alguna de sus partes, se está sembrando la semilla de ruptura de la misma, por mucha conexión emocional (palabra de moda en marketing actualmente) que tengamos con el producto o el servicio o nos dirijamos a consumidores específicos (micro-targetting). Si estoy en paro, mal-llego a fin de mes, creo que hay posibilidades de que me despidan o me bajen el sueldo en un futuro cercano, me gastaré lo justo y necesario, por mucha conexión que tenga con ciertas marcas o por muy dirigida que sea la publidad. Si no hay dinero o hay miedo para comprar, invertir … no hay dinero y el poco dinero que hay circulando, deja de circular.

Cuando se siembra “miedo y pobreza”, se termina recogiendo crisis, recesión o depresión, que es lo que estamos viviendo en estos momentos. Hay un refrán castellano que lo refleja de forma bastante descriptiva: “donde quitas y no pon, pronto se llega al hondón”. El mercado de España, como cualquier mercado, necesita de la retroalimentación económica para seguir funcionando pero si se saca el dinero, termina por “agostarse”. Actualmente, estamos viviendo una “sequía” económica por malversación de fondos públicos y malas prácticas financieras y empresariales, agravada por los intereses que habremos de pagar por ello.

Es lo que tienen las políticas cortoplacistas. Por mucho que haya mercados emergentes o por mucho que la mano de obra “barata” pase de Asia a África , antes o después llegaremos al mismo punto si no cambian las cosas ¿y entonces qué? ¿qué pasará cuando todos los mercados estén maduros? Si llegan a madurar y no se agostan antes por las mismas malas prácticas.

Pero en fin, seamos optimistas y para ello, nada mejor que recordar algunos de los puntos que más me gustaron en Expomanagement, escuchar a Philip Kotler y a Kevin Roberts sobre algo que se ha resaltado muy poco, aunque también es cierto que en los dos casos fue el último punto que expusieron y, también en los dos casos, pasaron por él, por desgracia, de puntillas: el hecho de que la cadena de valor ha de dar valor a toda la cadena o lo que yo llamo, ha de haber beneficios 360º.

Es esperanzador comenzar a escuchar a ponentes de primer nivel hablar sobre la importancia de pensar más allá del valor añadido de la propia empresa. Esperemos que poco a poco esta idea vaya escalando lugares (más que nada si queremos retomar la senda de la prosperidad) y en vez de pasar de refilón y en último lugar, hablen primero de la importancia y los beneficios empresariales de “crear valor en toda la cadena de valor” y después, de la conexión emocional y del micro-targetting. Quizás fuera por ello que la ponencia más novedosa y que más me gustó en cuanto a posibilidades de futuro fue la de Carlos Alberto Julio, unos de los mejores conferenciantes de Brasil, empresario, ponente, profesor y autor de éxito, entre otros de “La economía del Cedro”. Básicamente vino a decir:

  • hemos de introducir lo social y lo ambiental en los parámetros económicos de la empresa, es decir, la sostenibilidad.
  • sobrevivirán aquellas empresas ágiles y “glocales”, es decir que sepan compatibilizar las exigencias operativas de lo global y lo local, de lo urbano y lo rural, de los grandes clientes y de las minorías

¿Queremos futuro … de calidad? pues comencemos a pensar que la ética sirve para algo más que para las “relaciones personales” y “quedar bien en la página web” y comencemos a trabajar para ese futuro.

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